Así puedes detectar a un mentiroso

Si cuando mientes te creciera la nariz como a Pinocho, tendríamos un grave problema.

¿Hasta qué punto es posible engañar a los demás sin que se den cuenta? Mentiras piadosas, mentiras compulsivas, mentiras destructivas, autoengaño… Hay muchos tipos de mentiras, pero todas ellas despiertan respuestas fisiológicas en nuestro organismo que pueden ser detectadas. En la película “Verdad o Reto” los protagonistas se enfrentan a una muerte segura si se atreven a mentir. El juego para descubrir a los mentirosos ha comenzado. ¿Verdad o reto?

Si nos creciese la nariz como a Pinocho, tendríamos un grave problema. Según la investigación del psicólogo Paul Ekman, una persona dice hasta tres falacias por conversación, tal y como afirmó Tim Roth en la serie de televisión “Miénteme”. Los estudios en este campo sostienen que los embustes van de los 4 a los 200 al día, y se concentran especialmente por las tardes.

Mentir es como respirar. “No, ese vestido no te hace más gorda”. “En cinco minutos llego”. “He leído y acepto las condiciones legales”. Decodificar los engaños y su intencionalidad requiere identificar si el mentiroso oculta información o si la falsifica, y si lo hace voluntaria o involuntariamente.

“Decid la verdad o moriréis”. El engaño ha sido protagonista de numerosas producciones cinematográficas, y de él depende la vida de los personajes de la última película de Blumhouse, “Verdad o Reto”. El juego actúa como juez y detector infalible de mentiras en la película, en los cines este viernes 11 de mayo.

Más allá de la ciencia ficción, hoy en día es posible detectar a los mentirosos a través de diferentes tecnologías. Además del conocido polígrafo, el reconocimiento de microexpresiones faciales permite medir las emociones.

Desde EFESalud, asistimos a la presentación de la película, donde hablamos con dos expertas en técnicas de análisis emocional: María Pocoví, de la empresa pionera española Emotion Research Lab, y Patricia Fernández de Landa, psicóloga forense y experta en poligrafía.

EL CUERPO NO MIENTE

La culpabilidad de la mentira voluntaria genera estrés y miedo. Como consecuencia, se estimula la sudoración, se eleva el ritmo cardíaco, se acelera la respiración… Desde nuestros antepasados, cuando alguien miente su cuerpo dispara el sistema simpático de alerta y genera alteraciones en su código de comportamiento que pueden ser identificadas.

Las microexpresiones faciales son uno de estos movimientos involuntarios, tan rápidos que ni el mentiroso más experto sería capaz de controlarlas.

Por ejemplo, en la película, los protagonistas viven episodios de auténtico terror: sus ojos se abren hasta rozar sus párpados superiores mientras fruncen las cejas y sus labios se extienden horizontalmente.

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