Comer en familia podría protegerte de la obesidad, según un estudio

Comer en familia podría protegerte de la obesidad

Comer en gente es una actividad que favorece los lazos parentescos. La ajetreada carrera laboral de algunas personas es el motivo principal por el cual la hora de la bocada es el intervalo perfecto para tener una tertulia con sus padres y hermanos, ponerse al tanto de sus laboras diarias y sus proyectos a futuro. Además de la oportunidad de convivencia, las comidas familiares podrían beneficiarnos en el control de impuesto, manteniendo la obesidad alejada, según un estudio realizado por científicos de las facultades de Minnesota y Columbia.

La obesidad un problema de salud que va en ascenso

La obesidad se ha convertido en un problema de salud pública que se acentúa cada vez más. Solo en Estados Unidos, el 39,6 % de la población adulta es obesa, y el 31,8 % sufre sobrepeso. En niños y adolescentes, el porcentaje es menor, con un 18,5 % de obesidad, lo cual no deja de ser preocupante.

El crecimiento de las tasas de obesidad y la probabilidad de que sigan aumentando influyen en la búsqueda de iniciativas para la prevención. Entre ellas, un estudio publicado en The Journal of Pediatrics, el cual tuvo como objetivo investigar la relación de las comidas familiares con la obesidad a futuro.

Se necesitaron 10 años para evaluar a más 2000 adolescentes

Se utilizaron datos de un estudio realizado a 2 287 sujetos en un período de 10 años, y del Proyecto EAT (“Alimentación y Actividad entre Adolescentes”). Se examinó su peso, actividad física, ingesta alimentaria, índice de masa corporal y la frecuencia con la que comían en familia. La principal promotora de la investigación, la doctora Jerica Berge, señaló que “es importante identificar factores modificables en el entorno del hogar, como las comidas familiares, las cuales pueden proteger del sobrepeso y la obesidad a través de la transición a una edad adulta”.

Resultados significativos

En general, los adolescentes que comían frecuentemente con sus familias, incluso si solo lo hacían una o dos veces por semana, tenían menos probabilidades de sufrir sobrepeso u obesidad al dárseles el seguimiento 10 años después. De aquellos que reportaron nunca comer con sus familias, el 60 % tenía sobrepeso y un 29 % sufría obesidad. Los resultados mostraron que existe un efecto positivo y efectivo que ocurre al comer en familia, el cual protege a las personas de tener problemas con su peso.

Una comida familiar al día es todo lo que se requiere

El estudio concluyó que los adolescentes que comparten por lo menos una comida al día en familia tienen menos posibilidades de padecer sobrepeso en su adultez. Esto se debe al desarrollo de una conexión emocional con los parientes, además de permitir copiar modelos de conducta alimenticia saludables. Otro de los factores es la comida en sí, ya que suelen incluir grupos alimenticios más nutritivos y balanceados.

En opinión de la Dra. Berge, “sería importante informar a los padres que incluso tener 1 o 2 comidas familiares por semana puede proteger a sus hijos del sobrepeso u obesidad en la edad adulta joven”. Los profesionales de la salud pública que trabajan con adolescentes pueden utilizar esta información para brindarles a los padres otra herramienta en la lucha contra la obesidad.

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