Envolver al bebé, ¿de verdad es seguro?

Envolver a los bebés era algo habitual antes del siglo XVII y aún es común en ciertas regiones de Oriente Medio. Aunque en nuestro medio no es una práctica tan extendida, se está viendo un aumento de esta técnica en países como Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos.

Envolver al bebé con una manta puede hacer que éste recuerde el vientre materno y ayuda a calmarlos. Se ha visto que los bebés envueltos duermen más tiempo y tienen menos despertares; ¿qué padres no querrían esto? Sin embargo, envolver a los bebés podría tener sus riesgos.

¿Qué beneficios aporta envolver a los bebés?

La Academia Americana de Pediatría dice que, usando la técnica correctamente, envolver a los bebés puede ayudar a calmarlos y favorecer el sueño. Y es que envolver a los bebés disminuye los despertares, favorece un sueño más tranquilo y disminuye el tiempo de llanto, especialmente en los más pequeños.

Además, tiene otros beneficios en grupos concretos. Así, envolver a los bebés de muy bajo peso para su edad gestacional mejora su desarrollo neuromuscular, y los bebés prematuros que son envueltos tienen menos alteraciones del comportamiento. En cuanto a los bebés con síndrome de abstinencia neonatal, envolverlos mejora el sueño y los calma.

¿Existen riesgos de envolver al bebé?

Acabamos de comentar que envolver al bebé favorece el sueño y disminuye los despertares; sin embargo, esto que parecería fantástico a la mayoría de los padres, puede suponer también un riesgo; y es que los bebés envueltos parecen tener más dificultad para despertarse ante un evento adverso, y esto podría suponer un factor de riesgo para la muerte súbita.

En 2016 se publicó un metanálisis que analizó varios estudios en relación a envolver al bebé y la muerte súbita del lactante. Sabemos que colocar al bebé a dormir boca abajo es un factor de riesgo para la muerte súbita. En este metanálisis de vio que, envolver al bebé y colocarlo a dormir de lado o boca abajo multiplicaba por dos el riesgo de muerte súbita en comparación con los que no estaban envueltos. Además, este riesgo aumentaba con la edad, siendo mucho mayor a partir de los seis meses de vida.

Exsten además otros riesgos; envolver al bebé podría aumentar el riesgo de displasia de caderas (especialmente si se le envuelve de manera inadecuada) así como de neumonía e infecciones del tracto respiratorio superior. También puede producir un aumento de temperatura en estos niños.

“Envolver al bebé y ponerlo a dormir de lado o boca abajo multiplica por 2 el riesgo de muerte súbita del lactante respecto a los bebés que no están envueltos.; y este riesgo aumenta con la edad. Además, envolver o fajar al bebé podría aumentar la displasia de caderas y las neumonías e infecciones respiratorias de vías altas”.

¿Cómo lo hacemos de forma segura?

La Academia Americana de Pediatría dio en 2017 una serie de pautas para envolver a los bebés de forma segura.

  • Siempre boca arriba. Esta recomendación no es novedad. Para prevenir la muerte súbita del lactante todos los bebés deber ser colocados sobre su espalda (boca arriba) para dormir. Pero esto parece que cobra aún más importancia en el caso de bebés fajados/envueltos, como hemos visto previamente
  • No envolver al bebé más allá de los dos meses. Uno de los peligros de envolver al bebé cuando ya comienzan a moverse bastante es que puedan voltearse y quedar boca abajo, incrementándose mucho el riesgo entonces de muerte súbita y asfixia. Por ello, la Asociación Americana de Pediatría (y las guías holandesas) recomiendan dejar de hacerlo antes de que comiencen a intentar voltearse.
  • No apretar en exceso la manta en las piernas, dejando algo de libertad de movimientos para evitar la displasia de caderas. En la parte superior, deberíamos poder introducir una mano entre la manta y el pecho del bebé, para evitar problemas respiratorios, perosin dejarla demasiado floja pues podría soltarse.
  • Ser conscientes de que envolver al bebé puede hacer que se despierte menos. Esto que la mayoría de los padres ven como una ventaja, puede ser también un problema en caso de que algo suceda al niño y le cueste más despertarse.

Además, debemos llevar a cabo el resto de recomendaciones para prevenir la muerte súbita del lactante:

  • Dormir sobre un colchón firme.
  • Cuna libre de objetos (nada de peluches, mantas, cojines posicionadores…).
  • Las vacunas son un factor protector.
  • Evitar fumar en las estancias donde esté el bebé.
  • La lactancia materna es un factor protector de muerte súbita del lactante.
  • El uso del chupete para dormir también es un factor protector.
  • Es preferible que duerma en su propia cuna, al menos los 3 primeros meses de vida.

 

 

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