Estudio afirma que tu perro puede juzgar si eres buena o mala persona por cómo te comportas con los demás

Estudio afirma que tu perro puede juzgar si eres buena o mala persona por cómo te comportas con los demás

Tu perro puede juzgar si eres buena o mala persona por cómo te comportas con los demás

Los perros son considerados los mejores amigos del hombre. Son los fieles acompañantes que, al datar a casa, nos dan una cálida admisión moviendo la cola, brincando y saltando. Poco les falta para hablar y decir: “¡te extrañaba, humano!”. Además de ello, pareciera que comprenden cuando uno está triste o boyante. Pero ¿acaso juzgan nuestras obras y actúan de acuerdo a nuestro proceder con los demás? Al parecer, así es.

No molestes a mi dueño

Un estudio realizado en la Universidad de Kioto reveló que los perros no son ajenos a las personas que son poco amables con sus dueños, y que es muy probable que dejen de confiar en quienes muestren señales de ser antipáticos y poco cooperativos. En esta investigación se analizó el comportamiento de 54 canes que fueron divididos en 3 grupos, en donde cada uno presenció diferentes situaciones en las que su dueño intentaba abrir un recipiente: en algunas, este recibía la ayuda de alguien. En otras, la persona rechazaba ayudarlo. Y en el resto, su dueño se daba por vencido.

Dime cómo te comportas y te diré cómo te trataré

En los resultados se observó que los perros sentían aversión por quienes evitaban ayudar a sus dueños. Esto, según los investigadores, revela cómo las características afectivas de los canes son muy similares a las de los humanos. Ellos, al igual que nosotros, evalúan cómo se comportan los demás, ya que, entre los seres humanos, la cooperación es un asunto importante. Quienes no ayudan a otros quedan excluidos de la sociedad.

Sociedades de colaboración

Pero ¿qué es lo importante en ese asunto? Mucho. Los autores de este estudio citaron otras investigaciones en donde se demostró que los chimpancés prefieren estar junto a personas empáticas que están dispuestas a darles de comer a otras. Es decir, las sociedades colaborativas no son exclusivas de los seres humanos, sino también de especies como los perros y los monos.

Parte de la familia

Estas conclusiones echan luz sobre cómo funcionan precisamente estas sociedades colaborativas, pero además sustentan el hecho de que los perros no son solo animales de compañía, sino que se convierten en parte de las familias y mantienen con ellas una comunicación precisa, en donde tanto ellos como nosotros comprendemos nuestros lenguajes.

Amorosos y protectores

Sin duda, ellos evalúan constantemente a quienes se nos acercan. Si alguien no nos ayuda, ellos no responderán de manera empática a ese sujeto. Pero además de las ventajas que esto implica para nuestra seguridad, mantenerse cercano a las mascotas también significa que viviremos más contentos, pues al hacerlo producimos más oxitocina, la hormona de la felicidad.

Un lenguaje en común

En conclusión: los perros no dejan de imitarnos. De hecho, ellos también han adoptado diferentes maneras de establecer contacto con los humanos y de hacernos saber que tienen empatía con nosotros o que necesitan algo. Curiosamente, el uso de sus cejas ha evolucionado para comunicarse, tal como lo hacemos los seres humanos cuando estamos tristes. Ellos también las utilizan para hacernos saber que necesitan comida o atención.

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chao1989

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