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Mi hijo muerde o pega a otros niños: ¿qué puedo hacer?

Mi hijo muerde o pega a otros niños: ¿qué puedo hacer?

Los bebés exploran con la boca todo su entorno y no es infrecuente que, desde muy pequeños, mordisqueen aquello que se pone a su alcance. Pero es alrededor de los dos o tres años cuando los niños muerden de otra manera, es decir, no con el afán de explorar sino como manifestación de sus sentimientos o deseos.

Las razones por las que los niños muerden son distintas en cada caso. Algunos pequeños muerden por frustración, otros lo hacen para proteger aquello que consideran que es de su propiedad, y otros cuando se sienten amenazados, agobiados o inferiores en términos de fuerza o de capacidad verbal.

Si tu hijo muerde o pega a otros niños, te explicamos qué se puede hacer (y que no) para corregir su conducta.

Entendiendo por qué muerden los niños

Antes de analizar qué podemos hacer para evitar que nuestro hijo pegue o muerda, es importante conocer las causas que le llevan a actuar de esa manera, pues solo así lograremos ayudarle a responder de otra forma ante los estímulos desencadenantes de la agresión.

  • Pueden morder o pegar para llamar la atención: en el aula de la escuela infantil o el colegio, el niño deja de ser el centro de atención y debe compartir espacio con otros compañeros. Los maestros ya no tienen ojos solo para él, por lo que la forma más eficaz que encuentra el pequeño de llamar la atención del adulto es mediante la agresión a otro niño.
  • Pueden morder o pegar por imitación: a veces también puede ocurrir que el niño se relacione con otros peques que muerden y pegan, por lo que simplemente acaba imitando dicho comportamiento. Esta imitación también ocurre en el caso de niños que, desgraciadamente, son «educados» con azotes.
  • Porque se sienten frustrados: hay situaciones cotidianas que pueden vivir los niños pequeños en las escuelas que llegan a resultar realmente frustrantes para ellos. Al no poder verbalizarlo, encuentran en la agresión la forma de canalizar esa frustración.
  • Para expresar otros sentimientos que no saben verbalizar, como los celos, la ansiedad, el enfado, el nerviosismo…
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Cuando los niños adquieren pleno desarrollo del lenguaje este tipo de conductas suele desaparecer, pues poder expresar con palabras lo que sienten, piensan o quieren, les permite mejorar la convivencia con sus iguales y solucionar los conflictos de manera respetuosa.

 

Es importante que entendamos que cuando un niño pequeño agrede a otro no lo hace con la maldad que en muchas ocasiones los adultos presuponemos. Por ello, debemos e dejar a un lado nuestros prejuicios y ver el comportamiento del niño como la punta de un iceberg que esconde una serie de motivos que nos darán las pistas para poder corregir esa forma de actuar.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

Pero el hecho de que se trate de un comportamiento habitual y propio de algunos niños en edad preescolar no quiere decir que no debamos hacer nada por corregirlo, sino todo lo contrario. El niño necesita entender que su forma de actuar no es la adecuada, que puede llegar a lastimar a otras personas y que hay otras vías respetuosas para canalizar sus sentimientos o deseos.

 

1) Ayúdale a entender que cuando agrede, otro niño sufre

isaaxo

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