Mi hijo muerde o pega a otros niños: ¿qué puedo hacer?

Por ejemplo

Vamos a poner palabras a lo que el niño siente o piensa en el momento en el agrede, y a continuación le mostraremos la forma de solucionar el problema de manera respetuosa: “veo que estás enfadado porque te han quitado el juguete. Entiendo que quieras recuperarlo, pero esta no es la mejor forma de hacerlo. Vamos los dos juntos a pedirle que te lo devuelva”

En el caso de que el niño pegue para defenderse de la agresión de otro niño, debemos enseñarle que esa no es la mejor forma de solucionar los conflictos, y que además de recurrir a la ayuda de un adulto debe aprender a decir “no” con firmeza, ayudándose incluso de la comunicación no verbal para enfatizar su mensaje.

¿Qué NO debemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

  • Expulsar al niño de la guardería/colegio al que asiste: en ocasiones nos hemos hecho eco de esta drástica medida adoptada por algunos centros, que ante este tipo de problemas, optan por expulsar al niño agresor, demostrando tener pocos recursos educativos para tratar el caso.
  • No hacer nada, pensando que ‘son cosas de niños’ o que ‘ya madurará y se le pasará’ es una actitud que toman algunos padres, pero no se debería dejar a los niños que se autogestionaran solos ante este tipo de situaciones.

En primer lugar, porque si no intervenimos habrá un niño que esté sufriendo las consecuencias de esa agresión, y en segundo lugar porque el niño que agrede necesita saber que esa forma de relacionarse con los demás no es la correcta, y las pautas para solucionar los problemas deben aportárselas los adultos de referencia.

  • Hacerle lo mismo al niño para que vea lo que duele: si queremos educar a nuestro hijo en la no violencia, jamás deberíamos utilizar la violencia, porque a parte de no ser un método de crianza respetuoso, los niños pequeños no tienen la capacidad de entender por qué sus padres le pegan o muerden “para que aprenda lo que se siente”. Por el contrario, el mensaje que le estará llegando es que esa es la forma correcta de relacionarse con los demás.
  • Castigarle: el castigo, -en cualquier de sus formas-, suele ser el recurso más habitual a la hora de tratar de corregir la conducta del niño. Pero ya hemos visto en numerosas ocasiones que los castigos no son una forma efectiva de educar a largo plazo, y en cuanto el pequeño tenga ocasión,volverá a pegar o morder de nuevo.
  • Etiquetarle: no etiquetes al niño como “violento”, “mordedor”, “conflictivo”… Las etiquetas en la infancia son muy perjudiciales, y en este caso concreto pueden acabar reforzando la conducta del niño. Por eso, si padres y profesores necesitan comentar lo ocurrido, es recomendable que lo hagan siempre que el niño no esté presente.

En definitiva, es normal que los niños pequeños peguen o muerdan a otros niños como una forma de canalizar su frustración y/o expresar sus emociones. A medida que vayan madurando, verbalizando lo que sienten y aprendiendo a gestionar sus emociones esta conducta mejorará. Pero mientras tanto, es fundamental el acompañamiento respetuoso del adulto, para que le ayude y le guíe con empatía y amor en las relaciones y convivencia con sus iguales.

 

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