Revelaciones de una sociópata, que pondrán en duda la normalidad de todos tus amigos

“El castigo no nos asusta y no nos disuade de delitos futuros”

“La mayoría de los sociópatas no terminan en prisión. La gran (y silenciosa) mayoría vive en libertad, tranquila e imperceptiblemente; trabaja, se casa, tiene hijos y alcanza un éxito significativo en la sociedad”.

“Poner a un sociópata en custodia en caso de un delito es ineficaz, ya que el castigo no nos asusta y no nos disuade de los delitos futuros”.

“La amenaza de castigo en la familia y en la escuela solo me parecía un desafío que me generaba el deseo de pensar en una forma de evitar las consecuencias en el futuro sin renunciar a mis deseos”.

Opinión científica: Estas palabras se confirmaron gracias al famoso experimento de la descarga eléctrica de Robert Hare. A los sociópatas y a las personas sanas se les aplicaban unas leves descargas de corriente eléctrica, con un temporizador que contaba los segundos antes de cada descarga. Las personas normales experimentaban un creciente nerviosismo a medida que se acercaba el momento, mientras que los sociópatas no mostraban la menor ansiedad.

La falta de reacción a los eventos negativos puede explicarse por el alto contenido de dopamina en el cerebro de los sociópatas. Esta hormona es responsable de la recompensa y la motivación. Es decir, el deseo de ganar o de conseguir algo es tan alto en los pacientes que se olvidan de las consecuencias.

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