Signos por los que se puede diferenciar una crisis de una ruptura en una relación

Signos por los que se puede diferenciar una crisis de una ruptura

Muchas veces, después de una seria disputa, podemos pensar: “¿no será el momento de separarnos?”. En realidad, una bibliografía sin apuros solo existe en las películas sobre las princesas de Disney, mientras que las diferencias periódicas entre dos habitantes enamoradas son universales. Por lo tanto, en lugar de romper la conexión con el ser amado sin cavilar demasiado en eso, frontal hay que entender si en verdad es el final de una pareja y no solo otro período difícil que terminará pronto.

1. El deseo de estar solo

Crisis: el deseo de estar solo a veces, quedándose en silencio o saliendo a pasear con amigos sin el alma gemela, es absolutamente normal, y hacerlo beneficia la relación. Los psicólogos hasta aconsejan a las parejas que pasan mucho tiempo juntas o trabajan en la misma oficina que hagan pequeñas pausas y se dediquen a ellos mismos, dándose la posibilidad de extrañarse.

Fin: ya pasan mucho tiempo separados, pero ante la idea de un próximo viaje de negocios de la pareja, comienzas a sonreír involuntariamente. Si esperas con ansias el momento en que la otra persona se vaya a trabajar o salga con sus amigos para no verla durante unas horas más, a pesar de no verse regularmente, es una señal segura de que el fin ha llegado.

2. No extrañas a tu pareja

Crisis: de vez en cuando, las parejas se enfrentan al hecho de que la presencia del otro comienza a molestarles. La rutina y una vida sin descanso pueden alterar a cualquiera. Muchas veces, solo por cansancio, nos descargamos con nuestros seres queridos y soñamos con ocultarnos en un bosque para que nadie nos moleste. Durante esos períodos, puedes sorprenderte pensando que su pareja te ha cansado y comenzar a ver solo los defectos de ella. Pero en estas situaciones, alcanza con un buen descanso, salidas con amigos sin la presencia de la pareja o un pequeño viaje.
Fin: gritas de alegría cuando tu pareja se va porque te sientes muy bien solo o con amigos. Y, en cuanto te enteras de que regresará pronto, tu estado de ánimo se arruina. Se olvidan de escribirse mutuamente mensajes adorables del tipo “¿Cómo estás?”, o “Te extraño”, ya que hay cosas o personas mucho más interesantes que la relación. Tal vez sea hora de separarse.

3. No hay planes conjuntos para el futuro

Crisis: siempre es difícil encontrar un compromiso, especialmente si hay dos personalidades fuertes en la relación y ninguno quiere ceder. Esto muchas veces lleva a peleas. Pero las disputas sobre los planes tratando de encontrar una solución al problema o una opción que se adapte a ambos quieren decir que no son indiferentes el uno para el otro. Y son justamente los sueños y las ideas conjuntas los que mantienen a dos personas enamoradas unidas durante las peleas o las crisis.
Fin: tu pareja les comenta a sus amigos: “Tengo la intención de buscar trabajo en otra ciudad el año que viene y mudarme”, ¿y es la primera vez que lo escuchas? Difícilmente puedas imaginarte con esa persona dentro de 10 o 15 años. Es posible que hasta hayan dejado de discutir sobre sus proyectos u objetivos simplemente porque a ambos les importa poco y nada la opinión del otro, o porque nunca han construido esos planes. En ese caso, ¿tiene sentido continuar con la relación?

4. Las peleas se vuelven cada vez más frecuentes

Crisis: las peleas en una relación de dos personas que se aman son totalmente normales. Todos experimentamos emociones, y, a veces, las parejas tienen conflictos. Y aún si después de una pelea fuerte cerraste la puerta de un golpe o te fuiste a la casa de tus padres, deberías esperar un poco, calmarte, discutir el problema, encontrar una solución y continuar la relación con tu ser querido. En algunas parejas, los desacuerdos ocurren seguido simplemente porque ambas partes son muy emocionales. Pero esto no significa que sea hora de separarse para siempre.

Fin: si empezaron a pelear casi todos los días y sin ninguna razón seria, vale la pena ponerse a reflexionar. Y si las discusiones fuertes que terminan en una reconciliación apasionada se convirtieron en peleas rutinarias, no reaccionas a lo que está sucediendo y no tienes miedo de perder a la persona, entonces quizás tengas que pensarlo bien y tomar la decisión final. Las relaciones son, ante todo, alegría, no conflictos permanentes.

5. Quieres vivir el día a tu manera

Crisis: existe la opinión de que los opuestos se atraen. Y, ciertamente, a las personas de diferentes profesiones les puede resultar muy interesante estar el uno con el otro. Aunque pueden surgir problemas en cuanto a cómo pasar el tiempo libre si uno quiere dormir, y el otro, ir a un club nocturno. Sin embargo, tarde o temprano, las parejas que se aman encuentran una opción que los hace felices a ambos, aún si antes tienen que levantar la voz o romper un plato (según la emocionalidad de la pareja).

Fin: desde temprano en la mañana, ambos hacen sus propios planes para el día y los viven alegremente a su manera, sin querer perder el tiempo y las emociones en planificar algo con sus parejas. Si esto sucede muy a menudo, es posible que la relación haya llegado a su fin.

6. Manipulación por parte de la pareja

Crisis: manipular a una pareja es un tipo de violencia psicológica, pero a veces elegimos este método para lograr algo que queremos. Por ejemplo, nos negamos a intimar con el compañero después de una pelea, o tenemos una rabieta para conseguir un poco de atención. Si notas un comportamiento similar en ti o en tu pareja, y es algo que sucede a veces, sin repetirse con mucha regularidad, es más bien un motivo para discutir la situación o ir juntos a un psicólogo, pero no para romper la relación.

Fin: si tu pareja solo acepta intimar contigo a cambio de algo (un vestido nuevo, tareas domésticas, viajes), no es normal. Es mejor salir corriendo lejos de un compañero que abusa de la manipulación. No hay que vincular la vida con una persona que humilla a su pareja, la convence de que no es digna de ella, no se da cuenta de todo lo que hace, y provoca conflictos todo el tiempo. Una relación así es peligrosa para la salud mental.

7. Desequilibrio de poder y responsabilidad

Crisis: en una relación sana, ambas partes se consideran responsables de su futuro común, por lo que en un período difícil, los dos intentan encontrar una salida a la situación. Si en el momento de una pelea seria ves que tu compañero, a pesar de las ofensas, tarde o temprano se disculpa, está dispuesto a escucharte y busca un compromiso porque no es indiferente a lo que sucedió, entonces dale una oportunidad.

Fin: si ves que la falta de comprensión en la pareja crece cada día, pero solo te importa a ti, hay que discutir el problema con el ser amado. En el amor no debería haber una lucha de poder, reproches y chantaje. Dos personas tienen los mismos derechos y responsabilidades por lo que está sucediendo. La presión de uno de los compañeros, la sed de superioridad, y, al mismo tiempo, la falta de voluntad para hacerse responsable de sus acciones, hablan de un desequilibrio de poder. Quizás no debas continuar en una relación así.

8. Falta de apoyo

Crisis: uno no debe olvidar el egoísmo sano en una relación. No hay que hacer algo que no te guste en nombre del amor sacrificial. En primer lugar, debes ser feliz. Así que tienes todo el derecho de no respaldar los planes de tu pareja para los próximos años si hacerlo complicará tu futuro (por ejemplo, su deseo de mudarse a otro país solo o contigo, pero a una nación en donde no querrías vivir). Sin embargo, esta no es una razón para separarse, sino un motivo de discutir la situación con calma y encontrar una solución que satisfaga a ambos.

Fin: a veces te das cuenta de que no quieres pedirle un consejo a tu compañero, prefiriendo hablar con una amiga o con tu mamá, porque sabes que no escucharás palabras de apoyo de él. O dejaron de interesarte incluso los logros más pequeños de tu ser querido, y no sientes deseos de escribirle un mensaje tierno y desearle buena suerte en una reunión. La falta de apoyo y de voluntad de ayudar, comenzando por las cosas cotidianas y terminando por los momentos importantes en la vida, habla de la muerte de una relación.

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