“Vendí mi cabello por 2 dólares para poder alimentar a mis hijos”

“Tengo tres paquetes de arroz cocido para mis tres hijos.

El respiro solo era temporal: Prema sabía que no tenía más expectativas y sus pensamientos comenzaron a ser más radicales.

Fue a una tienda donde esperaba encontrar algo para acabar con su vida. Pero, al ver su estado de angustia y darse cuenta de su plan, el comerciante se negó a venderle nada.

Solo unos días después, la ayuda que tan desesperadamente necesitaba apareció de la nada.

Bala Murugan se enteró de la situación de Prema a través de un amigo que tenía un horno de ladrillos. Le llamó la atención: su lucha le recordó los peores momentos vividos por su propia familia.

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